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PRISIONEROS DE NUESTRA PROPIA PIEL

Cristina Bosso

Autor
Cristina Bosso
Revista
Revista Paranaense de Filosofia
Edição
2 / 1
Ano
2022
DOI
10.33871/27639657.2022.2.1.6834
Páginas
256-266
Idioma
es
2022Cristina Bosso. PRISIONEROS DE NUESTRA PROPIA PIEL. Revista Paranaense de Filosofia, v. 2, n. 1, p. 256-266, 2022.1

“Estamos prisioneros en nuestra piel” dice Wittgenstein en una entrada de su diario de 1931 (DF, pág. 217). Esta afirmación nos sirve como punto de partida para mostrar que del proyecto wittgensteiniano de fijar límites al pensamiento se desprende una filosofía a la medida humana, que dejando de lado las ambiciosas aspiraciones de descubrir fundamentos incondicionados, de capturar la esencia del bien, la belleza o la verdad se limite a dar cuenta de las posibilidades que nos ofrece nuestro lenguaje, a reconocer nuestros límites. A partir de 1930 se hacen evidentes algunas de las consecuencias que se desprenden de los límites que ha fijado en el Tractatus; en este período Wittgenstein deja de lado los aspectos lógicos del lenguaje y comienza a interesarse por otras posibilidades. De su análisis se desprenden interesantes consecuencias. A la inversa de la terapia platónica que es ascendente, la wittgensteiniana es descendente: la meta no es alcanzar el sol sino aceptar nuestra condición. Wittgenstein propone el regreso a la familiar, a lo cotidiano, al terreno áspero del mundo humano. En tanto dejamos de lado la búsqueda de objetos ideales lo que nos queda es la posibilidad de disolver los problemas por medio del esclarecimiento de las confusiones a las que nos induce el lenguaje y la pretensión de la filosofía de hablar en términos absolutos, un terreno helado en donde falta fricción. En este sentido la propuesta de Wittgenstein aparece como una terapia que conduce a liberarnos de la tentación de hacer afirmaciones de carácter absoluto para abrir espacio a asumir un punto de vista humano que nos permita combatir posicionamientos fundamentalistas y dogmáticos en los que somos tan propensos a caer.